UN HURACÁN AVANZA ALEGREMENTE
Cuando pienso en Un huracán avanza alegremente, no puedo evitar situarme dentro de ese momento tan frágil y decisivo: el instante en que Jonc alcanza la mayoría de edad. Lo vivo como una frontera invisible, un paso que no solo marca su futuro, sino que también sacude todo lo que somos y todo lo que creemos entender sobre el deseo, la intimidad, la libertad y la autonomía.
A través de él, me encuentro preguntándome qué significa realmente decidir por uno mismo. No solo en un sentido legal, sino desde un lugar profundo, íntimo: poder sentir, querer, explorar el propio cuerpo y las propias relaciones sin miedo, sin filtros impuestos. Me doy cuenta de que el cuerpo se convierte en un territorio lleno de contradicciones —frágil y poderoso a la vez—, atravesado constantemente por la mirada de los otros, que a menudo limita más de lo que acompaña.
Este viaje no es solo suyo, también es mío. Me adentro en él desde un lugar muy personal, marcado por la experiencia de maternar. Me cuestiono qué significa ser madre de una persona con diversidad, qué implica amar desde este lugar tan intenso, tan exigente. Hay días en los que el dolor pesa, en los que me siento desbordada, desequilibrada, agotada. Y, al mismo tiempo, hay una necesidad profunda de reivindicar mi propio derecho al deseo, al goce, a existir más allá del rol que me ha sido asignado.
Este proyecto ha crecido escuchando muchas otras voces, compartiendo experiencias con personas diversas, de diferentes edades e identidades. Esto me ha abierto la mirada, me ha hecho entender que esta historia no es solo nuestra, sino colectiva. Que habla de todas las personas que, de una forma u otra, han sentido que no encajan del todo.
Y es aquí donde nace la necesidad de decirlo claro: las personas diversas incomodan. Pero esta incomodidad es necesaria, porque nos recuerda una verdad que a menudo olvidamos —que nadie sobrevive solo.
Con este espectáculo, siento que grito, que pido, que reclamo una sociedad más justa, más corresponsable. Una sociedad que no solo permita, sino que garantice una autonomía real, digna y plena. Y lo hago desde un lenguaje que quiere ser poético, pero también honesto y punzante. Porque, al final, este huracán no solo avanza: también nos transforma..
FICHA ARTÍSTICA
Autoría y dirección: Susanna Barranco
Dramaturgia: Susanna Barranco
Interpretación: Jonc Mira Barranco i Susanna Barranco
Espacio escénico y vídeo: Manel Barnils
Espacio sonoro y ayudantía de dirección: Juan Navarro
Diseño de iluminación: Adrià Pinar
Tema original: Vitalic
Colaboración artística: Companyia Mal Pelo
Asesoramiento de movimiento: Cecilia Colacrai
Vestuario: José Duarte
Acompañamiento artístico: Marta Galán
Acompañamiento asistencial: Montserrat Casanovas
Fotografía: Sandra Gross
Producción: Cia. Susanna Barranco, Mousiké
Asistentes de producción: Elsa Julià Roca-Sastre y Helena Colom
Residencia artística en L‘Animal a l’Esquena
Con la colaboració de Fundació Llar Hospitalitat y Fundació Aspace
Agradecimientos Antonio Centeno, Núria Valsells, Fundació Elna, Fundació Astres y Fundació Montilivi del Grup Fundació Ramon Noguera.
Una coproducción de:
![]()
Con el apoyo de OSIC, el Ayuntamiento de Barcelona, L’Animal a l’Esquena y Dau al Sec Arts Escèniques
Work in progress
“Estar cerca de la discapacidad no debería incapacitar, pero lo hace.
El sufrimiento extremo hacia un hijo con discapacidad
incapacita, desequilibra y agota.”
“Las personas diversas incomodamos.
Recordemos que nadie sobrevive solo.”
Un huracán avanza alegremente de Susanna Barranco (2026)






